La industria de los compresores de aire de tornillo responde a las demandas cambiantes
Hoy en día, al entrar en casi cualquier fábrica, es probable que escuche el zumbido de un compresor de aire de tornillo. Este equipo pasa prácticamente desapercibido hasta que deja de funcionar. La industria detrás de estas máquinas ha ido evolucionando silenciosamente. En lugar de hacer una gran demostración de cambio, están respondiendo a preguntas que los gerentes y propietarios de fábricas se han estado haciendo durante años: ¿Podemos lograr la misma producción con menos electricidad? ¿Puede esta máquina funcionar en tres turnos? ¿Qué pasa si se estropea?

La realidad cambiante
Si habla con los propietarios de plantas de fabricación, escuchará un patrón. La antigua forma de elegir el tamaño del sistema de aire (comprar el compresor más grande que pueda instalar y mantenerlo en funcionamiento) ya no es adecuada. Las facturas de electricidad les obligan a tomarse el tema en serio. Algunas fábricas están empezando a considerar compresores de aire de frecuencia variable que reducen automáticamente la energía cuando cae la demanda. No porque la tecnología sea nueva o interesante, sino porque su uso del aire es impredecible. Las líneas de producción comienzan y se detienen, los turnos cambian. Los fines de semana, la demanda aérea cae significativamente. Para ellos, gastar dinero en comprimir aire sólo para liberarlo a la atmósfera no tiene sentido. Sin embargo, otras empresas tienen una opinión diferente. Sus operaciones son estables. Mismas máquinas, mismos turnos, misma demanda día tras día. Para ellos, la solución más sencilla sigue funcionando: menos componentes electrónicos, menos resolución de problemas y un historial comprobado que han construido.
Ambos enfoques son válidos. La clave está en las particularidades de las operaciones diarias.

La gente detrás del equipo
También hay trabajo detrás de escena en este negocio que no se refleja en las especificaciones. Por ejemplo, los técnicos que llegan al lugar a las 2 de la madrugada cuando se avería una máquina; los trabajadores de montaje que detectan problemas con los conectores antes de que el producto salga de fábrica; y los vendedores que escuchan atentamente a los clientes explicándoles la causa de la última falla de su compresor de aire de tornillo inversor. En una industria llena de caballos de fuerza y caudales de pies cúbicos por minuto, es fácil olvidar que todo esto depende del arduo trabajo de los profesionales. Un compresor de alto rendimiento es importante, pero los instaladores, el personal de mantenimiento y quienes contestan el teléfono cuando se produce una avería son igualmente cruciales.


Perspectivas futuras
Nadie puede predecir el futuro, pero algunas cosas parecen probables. Los costos de energía no disminuirán, los programas de producción no se simplificarán y la necesidad fundamental de aire comprimido confiable no desaparecerá. Los fabricantes perfeccionan constantemente sus diseños: mejores recubrimientos de rotor, separación más eficiente, sistemas de control que no requieren ningún título de ingeniería para funcionar. Pero los principios fundamentales siguen siendo constantes: fabricar productos confiables, garantizar la disponibilidad oportuna de repuestos cuando sea necesario y nunca decepcionar a los clientes. Es probable que las empresas que se adhieran sistemáticamente a estos principios prosperen. Aquellos que los ignoren, sin importar cuán avanzada sea su tecnología, probablemente tendrán dificultades para sobrevivir. Esto no es complicado, pero no significa que sea fácil. 



